miércoles, 18 de noviembre de 2015

Consideraciones sobre la Inmortalidad


(primero fue el texto)

La inmortalidad está sobrevalorada. Mucha gente desearía ser inmortal, tener todo el tiempo existente a su disposición. Ser eterno. Pero si uno se pone a analizarlo aunque sea por dos segundos, termina dándose cuenta de que todo el tiempo existente es demasiado. Es simplemente mucho.
A ver, no estoy tratando de decir que hay que buscar la muerte ni nada parecido. Pero la muerte termina convirtiéndose en un aliciente imprescindible a la hora de pensar la vida. ¿Qué caso tiene elegir hacer algo ya, sin la imagen de un final que se aproxima, más lento o más rápido? Ninguno.
Por las dudas, vamos de nuevo: la inmortalidad está sobrevalorada. Si sabiendo que nuestra vida es finita podemos desperdiciarla mirando tele o “scrolleando” en Facebook, no me atrevo ni a pensar cómo podríamos desperdiciar una inmortalidad. Una eternidad de nada. De todos modos, y por suerte el tiempo transcurre y nos obliga a transcurrir con él.
Volviendo a la inmortalidad, otro punto en contra sería la falta de temor. Si, dije en contra. Si nada puede herirme, si soy inmune a cualquier daño, se elimina la emoción del peligro, la adrenalina de saber que si trepo a un árbol puedo caerme; y que eso lo hace emocionante.
O imaginemos el amor. El amor sería imposible en un mundo de inmortales. No tendríamos esa sensación que, al ver a alguien, nos impulsa a querer pasar todos y cada uno de nuestros segundos a su lado. A pensar que quizás, en algún momento, ya no podamos estar juntos, y que debemos vivir nuestra vida de a dos mientras podamos. Si fuéramos inmortales tenderíamos irremediablemente a la soledad, a transcurrir nuestro infinito tiempo en una apatía insoportable, hasta hartarnos de todo definitivamente.
Es por todo esto que la inmortalidad está sobrevalorada. En el mismo grado en el que la muerte nos asusta y nos repele, también nos motiva y nos moviliza. Nos llama a vivir, a no dejar pasar ni un instante, y a encontrarnos con ella llegado el momento, con la conciencia en paz, y en igualdad de condiciones.

Por ahora los dejo tranquilos. Me fui a vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario